Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.
Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.
Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
Me abrieron tus ojos las puertas de lo eterno y el secreto de la vida me lo dijo tu boca.
Me alegro de no haber sido hombre, porque entonces hubiera tenido que casarme con una mujer.