El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el otro puede matarte.
El amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor milagro.
El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama.
El amor, más que un poder elemental, parece un género literario. Porque el amor, más que un instinto, es una creación, y aun como creación nada primitiva en el hombre.
El arte todo debe mostrar porque los hombres son de tal o cual manera.
El ave canta aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas.
El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es el que menos lo desea.
El corazón es centro, porque es lo único que de nuestro ser da sonido.
El cristianismo es, precisamente, la religión por excelencia, porque expone y manifiesta, en su plenitud, la naturaleza, la propia esencia de todo sistema religioso, que es el empobrecimiento, el sometimiento, el aniquilamiento de la humanidad.
El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más.
El enamorado de un alma bella permanecerá fiel durante toda su vida, porque ama una cosa permanente.
El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva es porque tienes miedo.
El erotismo da miedo porque se lleva las palma en el exceso, se abre en la superabundancia y en lo ilimitado. Eleva el instinto a categoría de un arte de amor, y por lo tanto de vivir.
El éxito separa a los amigos. La política, por ejemplo, es ruinosa para las amistades, porque la naturaleza de la política es recrear a las personas.
El glotón es el sujeto menos estimable de la gastronomía, porque ignora su principio elemental: ¡El arte sublime de masticar!
El hombre es inteligente porque tiene manos.
El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.
El hombre que sabe gastar y ahorrar es el más feliz, porque disfruta de ambas cosas.
El mayor desorden de la mente consiste en creer que las cosas son de cierta manera, porque nosotros deseamos que asi sean.
El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.
El optimismo es el rasgo humano más importante, porque nos permite mejorar nuestra situación y esperar un mañana mejor.
El pecador debe arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.