No podría definirme como ateo, porque declararme ateo correspone a una certidumbre que no poseo.
No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.
No se porque no iba a haber una máquina que escribiese cartas de amor. ¿Acaso no son todas iguales?
No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
Nos desdeñamos u odiamos porque no nos comprendemos porque no nos tomamos el trabajo de estudiarnos.
Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque los espinos tienen rosas.