El poder y el despotismo duran poco.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El que hace reír a sus compañeros merece el paraíso.
El que mal vive, poco vive.
El que mucho abarca poco aprieta.
El que mucho duerme poco aprende.
El que poco pide, poco merece.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.
El recuerdo es un poco de eternidad.
El rico no es el que posee oro y plata, sino el que se contenta con poco.
El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
En el blanco rocío me ejercito al paraíso.
En el ejercicio de la autoridad, castiga poco, reflexiona mucho, pero no perdones nunca.
En la vida hay que ser un poco tonto porque sinó lo son sólo los demás y no te dejan nada.
En la vida, lo más trite, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.
En lugar de amar a tus enemigos, trata a tus amigos un poco mejor.
En poca agua, poco se navega.
En poco precio se tiene lo adquirido de gracia.
Entendemos tan poco de la vida, que aceptar eso ya es ganancia.
Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos. . .
Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso.
Es para mí una alegría oír sonar el reloj: veo transcurrida una hora de mi vida y me creo un poco más cerca de Dios.
Es que los hombres tienen que hacer ruido al precio que sea; poco importa el peligro de una opinión, si hace célebre a su autor; y preferimos pasar por bribones antes que por necios.