El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
El periodista es sólo un escritor que cuando toma la pluma, no espera en inmortalidad.
Hay que ser ligero como el ave, y no como la pluma.
La Certidumbre, entonces, de que escribo, y al lado de la pluma va corriendo la esponja con que la muerte borra lo que escribo.
La pluma es la lengua del alma.
La pluma puede llegar a ser más cruel que la espada.
¿Quién no, tomará pluma. ante la luna de hoy?.