A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre.
Amo la traición, pero odio al traidor.
Así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseable.
Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía.
Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer.
Dejemos las conclusiones para los idiotas.
El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel.
El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
El psicoanálisis es el cubismo de la medicina.
En la vejez no se hace más que repetirse.
Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos.
La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público
La historia es siempre una fantasía sin base científica, y cuando se pretende levantar un tinglado invulnerable y colocar sobre él una consecuencia, se corre el peligro de que un dato cambie y se venga a bajo toda la armazón histórica.
La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no.
La vida de sacrificios es más agradable casi siempre que la de amarguras.
Siempre es simpático el que triunfa.
Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez.
Son los inocentes y no los sabios los que resuelven las cuestiones difíciles.
Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino.