Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.
Primero tienes que aprender las reglas del juego. Luego tienes que jugar mejor que nadie.
Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.
Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor.