El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir.
Es infinitamente más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad.
Es mejor consultar las cosas con la almohada a tiempo que perder el sueño por su causa después.
Hay que mantener sujeto el corazón; pues cuando se lo suelta no se tarda en perder la cabeza.