Lo que consideramos como justicia es a menudo una injusticia cometida en favor nuestro.
Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde.
Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías de la vida mientras esperan la gran felicidad.
Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo es por un malentendido.