Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: 1) Habla con verdad. 2) No te dejes dominar por la cólera. 3) Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.
Cuando estés fuera de casa, no vuelvas nunca la vista atrás, pues las erinias siguen tus pasos.
Cuatro pasos para lograr algo: plan útil, preparación adecuada, proceder positivamente y ser persistente.
El peor de todos los pasos es el primero. Cuando estamos listos para una decisión importante, todas las fuerzas se concentran para evitar que sigamos adelante. Ya estamos acostumbrados a esto. Es una vieja ley de la física: romper la inercia es difícil. Como no podemos cambiar la física, concentremos la energía extra y a si conseguiremos dar el primer paso. Después el camino mismo ayuda.
En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance.
Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos.
La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
La vida es dos pasos adelante y uno atrás.
No arrepentirse ni hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.
Nos apresuramos a pasar por alto los pasos previos a la programación, para tener tiempo de arreglar los errores cometidos por apurarnos a pasar a la programación.
Por lo visto no había oído mis pasos y ni siquiera se movió cuando, conteniendo el aliento y con el corazón a galope, pase junto a ella...
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.