Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo.
Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho.
Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Ninguna nación podrá emitir un juicio si antes no es capaz de juzgarse a sí misma. Pero a esta posición tan ventajosa suele llegar muy tarde.
Ninguno de los libros de este mundo te aportará la felicidad, pero secretamente te devuelven a ti mismo.
Niños: en cada flor hay muchas vidas y las manos que matan no son manos.
No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
No conocí la seriedad pero he sabido tenerte entre sonrisas.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía.
No elegí este mundo pero aprendí a querer.
No es bueno ser desgraciado, pero bueno es haberlo sido.
No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.
No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
No hay completa belleza. El tigre es hermoso, pero su orín es pestilente.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.