Te trato como a mi amigo pidiéndote que compartas mis menos del presente en la esperanza de poder pedirte que compartas mis más del futuro.
Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.
Ten una voz, mujer, que sea cordial como mi verso y clara como una estrella.
Tengo que admirar profundamente a alguien para valorarlo como amigos.
Tienes que saber como aceptar el rechazo y como rechazar la aceptación.
Tierno como un suspiro, atento como un escultor, apasionado como el fuego, tu amor, mi amor.
Toda filosofía guarda algo de los sofismas frente a los cuales se erige como verdad.
Toda la gente cruel se describe a sí misma como el parangón de la franqueza.
Toda la naturaleza es como un arte desconocido del hombre.
Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.
Todo amor, como experiencia, es absolutamente original.
Todo depende de cómo vemos las cosas y no de como son en realidad,
Todo el mundo cuenta como ganó sus primeras cien pesetas; nadie cuenta como ganó su último millón.
Todo es como los ríos, obra de las pendientes.
Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: Acá y acullá mueve, y da jaque mate y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja.
Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Todo lo que se desarrolla comienza por ser pequeño. Es al alimentarse gradualmente como, con constantes progresos, llega a hacerse grande.
Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.
Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.
Trabajar en filosofía -como trabajar en arquitectura, en muchos sentidos- es en realidad un trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia interpretación. Sobre el propio modo de ver las cosas -y lo que uno espera de ellas-.
Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.
Trata a la gente como te gustaría ser tratada. Habla a la gente como te gustaría que te hablen. El respeto se gana, no se recibe.
Trata a los pequeños como tú quisieras ser tratado por los grandes.
Trata bien a alguien porque quieres algo mejor para ti; crecer como persona. No lo hagas porque busques algo de alguien.
Trata de no considerar inteligentes sólo a quienes piensan como tú.