Las verdades, como las rosas, tienen espinas;recíbelas por la parte de la flor y no te pincharás.
No fue más que un poco de miel pero calentó mi cuerpo y en mi alma brilla aún como un gran sol.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente (silenciosmente), pero desborda el río.