Necesarios son nuevos favores de la fortuna para conservar la felicidad.
Necesitamos la esperanza para que nuestra alegría sea perfecta.
Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real.
Necesitamos tiempo para soñar, tiempo para recordar y tiempo para alcanzar el infinito. Tiempo para ser.
Necesitas un gran ego para ser un artista.
Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.
Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.
Ni los demonios ni los dioses existen, son todos productos de las actividades síquicas del hombre.
Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar ahí.
Ningún bribon es tan estupido que no halle motivos para sus bajezas.
Ningún gran hombre ha alcanzado su grandeza por medio de la imitación.
Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
Ningún hombre digno pedirá que se le agradezca aquello que nada le cuesta.
Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo.
Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Ningún hombre necesita poco.
Ningún hombre puede tener el derecho de imponer a otro hombre una obligación no escogida, un deber no recompensado o un servicio involuntario.
Ningún hombre que ha vivido sabe del más allá... más que usted y yo; y toda religión... surge simplemente del subterfugio, el miedo, la codicia, la imaginación y la poesía.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
Ningún objeto se halla tan ligado a su nombre como para no aceptar otro que le convenga mejor.
Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.