Lo único que es un fin en sí mismo es el hombre, nunca puede ser utilizado como medio.
Lo único que necesitamos para convertirnos en buenos filósofos es la capacidad de asombro.
Los ancianos gustan de darnos buenos preceptos para consolarse de no poder darnos malos ejemplos.
Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado, mi corazón es todo tacto para tu presencia.