El primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para la vista.
El principal objetivo de la religión no es lleva el hombre al cielo sino introducir el cielo en el hombre.
El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
El problema, cuando se busca a la mujer perfecta, es que ella probablememte está buscando al hombre perfecto.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo él.
El que disputa con un beodo, disputa con un hombre ausente.
El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
El que no sirve para servir, no sirve para vivir.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El que renuncia a un derecho solamente se quita de en medio para poder gozar del mismo sin impedimento de su parte.
El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El que se tiene por hombre, ande quiera hace pata ancha.
El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.
El que tiene un porqué para vivir sabe soportar el cómo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia; una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro.
El razonar riguroso y preciso es el único remedio universal válido para todas las personas y disposiciones.
El recurso final del hombre destruido es el delito.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El requisito definitivo para la grandeza de un artista es su propia muerte.