Hace falta una mente muy poco corriente para acometer el análisis de lo obvio.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Hay amor donde una mujer nunca obtiene lo que espera y un hombre nunca espera lo que obtiene.
Hay gente que cree que el único equipo que se necesita para discutir de religión, es una boca.
Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Hay mujeres que quieren tanto a sus maridos que, para no usarlos, toman el de sus amigas.
Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar.