Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquéllos.
Que seria de tu felicidad, radiante astro, si no tuvieras aquellos para los que brillas.
Querer las mismas cosas y no querer las mismas cosas, esa, en el fondo, es la verdadera amistad.