Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Para el que cree no es necesaria ninguna explicación; para quien no cree, toda explicación sobra.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Para el que parte para el que se queda dos otoños.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso.
Para el último viaje, no es menester equipaje.
Para encadenarlo (al pueblo) es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
Para encontrar gusto a la vida, no hay como morirse.
Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.
Para entender lo que es la recursividad, hay que entender primero lo que es la recursividad.
Para escribir algo tienes que correr el riesgo de burlarte de ti mismo.
Para escribir este poema, pasé años buscándome las manos. Debí quitarme telarañas de los ojos; poner mi corazón al ritmo de las circunstancias más que al de las novias efímeras y, sobre todo, no olvidar que el poema es la síntesis de toda una vida.
Para figurarse una situación desconocida, la imaginación toma prestados elementos conocidos y a causa de ello no se la figura. Pero la sensibilidad, aún la más fisica, recibe, como un reguero de pólvora, la firma original y por mucho tiempo indeleble del nuevo acontecimiento.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Para gozar íntimamente y para amar se necesita soledad, más para salir airoso se precisa vivir en el mundo.
Para hacerse oír, a veces hay que cerrar la boca.
Para ir adelante de los demás, se necesita ver más que ellos.
Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos.
Para juzgar si un hombre es libre no te pares a mirar sus dignidades, porque, al contrario, más esclavo es cuando más elevado cargo desempeña.
Para la burguesía, el único deber del Estado consiste en proteger la libertad y la propiedad personales del individuo. La burguesía considera el Estado como la imagen del policía, cuyo único deber teóricamente impedir el robo.
Para la ciencia no debe existir posibilidad de contradicción, y allí donde se presenta concluye el discurso científico.
Para la cólera y el amor todo lo que se aplaza se pierde.
Para la enfermedad de años no hay medicina.
Para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento.