No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.
No hay un espectáculo en la tierra más atractivo que contemplar a una mujer hermosa cocinando para el hombre que ama.
No hay una edad para empezar a ser galante ni para dejar de serlo.
No hay viento favorable para el que no sabe donde va.
No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo.
No me arredran las lanzas, la mentira me asquea, lucho hasta la locura por las cosas que creo. Acepto, soy ingenua.
No me gustan las entrevistas, porque siempre tengo dificultades para acordarme de las mentiras que conté en la última.
No nací para compartir el odio, sino el amor.
No necesitas una espada para cortar dos flores.
No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
No nos perturban las cosas sino las opiniones que de ellas tenemos.
No os avergoncéis de preguntar para resolver vuestras dudas, y meditad las respuestas que os hayan sido dadas.
No permitáis que alcen vuelo, abandonando las cosas terrenas, y con sus alas golpeen contra paredes eternas.
No pidáis a Dios que os de una carga apta para vuestros hombros; pedidle unos hombros aptos para soportar vuestras cargas.
No pidas un cañón para matar un gorrión.
No pienses en hacer lo que deberías hacer. Trata de hacer lo que te atrae; piensa en el misterio y no en la maestría.
No podéis hacer una revolución con guantes de seda.
No podemos dejar que los árboles mueran. Los árboles son para nuestros nietos.
No podemos hacer la historia, sino sólo esperar a que se desarrolle.
No podemos tener un pensamiento tan simplista y constreñido como para negar todo lo que nos parezca imposible.
No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.
No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aun queda por hacer.
No puede conseguirse ningún progreso verdadero con el ideal de facilitar las cosas.
No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas.