Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
Mi mano en el diapasón se afirma como una zarpa. Es que voy gritando cosas que me dicta la guitarra.
Mi sueño es el de Picasso: Tener mucho dinero para vivir tranquilo como los pobres.
Mientras más preguntamos sobre quienes somos, menos respuestas obtenemos de hacia donde vamos.