Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.
Lo malo es que las máximas se escriben para los demás y raramente para sí mismo.
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.
Lo mejor que dos amantes pueden llegar a ser el uno para el otro con el paso del tiempo: sucedáneos de sus sueños o símbolos de sus anhelos.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Lo que es la piedra para el escultor es el tiempo para el músico. Cada vez que se levanta para tocar, el músico se enfrenta con su pedazo de tiempo sin esculpir. Sobre este vacío aparentemente sin contornos tiende, quizás, un arco de violín, que es una herramienta para tallar o dar forma al tiempo. . . O, digamos, para descubrir o liberar las formas latentes en ese momento único del tiempo.
Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro no poder hacerlo.
Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
Lo que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo.
Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.
Lo que más necesitamos es una persona que nos obligue a hacer lo que sabemos.
Lo que no es útil para la colmena, no es útil para la abeja.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Lo que para algunos son remordimientos, para otros constituyen reminiscencias.
Lo que para uno es derroche para otros es virtuosa inversión.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado.
Lo que un escritor puede hacer en la soledad de una habitación es algo difícil de destruir por cualquier poder.
Lo único que hace falta para que los hombres descubran el amor es tener demasiado cerca a una mujer; y lo único que hace falta para que este amor se disipe es seguir teniéndola demasiado cerca.