Las cosas se toman según de quien vengan.
Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.
Las cosas sólo tienen el valor que les damos.
Las cosas y las personas, no son nunca grandes o pequeñas de un modo absoluto y por si mismas, sino que son grandes o pequeñas en relación con otras.
Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón.
Las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas.
Las espinas de la vida se trocarán en flores para toda la eternidad.
Las estadísticas son al mundo lo que el poste al borracho. Sirven para sostenerlo, no para mejorarlo.
Las flores son para los muertos.
Las frases no son para analizarlas, si no para aplicarlas en la vida.
Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.
Las grandes cosas le suceden a aquellos que nunca dejan de aprender, intentar, creer y ser agradecidos.
Las guerras se hacen para producir deudas.
Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas.
Las ideas solo son exóticas, para el que no tiene ideas.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Las lecturas que se hacen para saber no son, en realidad, lecturas. Las buenas, las fecundas, las placenteras son las que se hacen sin pensar que vamos a instruirnos.
Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
Las luces están dispuestas para iluminarnos desde el pasado.
Las matemáticas se escriben para los matemáticos.
Las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filósofia.
Las mayores dificultades del hombre empiezan cuando puede hacer lo que quiere.
Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.