No existe la suerte. Sólo hay preparación adecuada o inadecuada para hacer frente a una estadística.
No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan.
No se puede decir nada tan absurdo como para que no haya sido dicho por algún filósofo.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.
Para hacer la paz se necesitan por lo menos dos, mas para hacer la guerra basta uno sólo.
Para hacer la paz, se debe ser un líder sin intereses. Para hacer la paz, uno debe comprometerse.