Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Es pueril preguntarse dónde van las cosas y la gente. No van a ninguna parte y han llegado.
Es tan fácil hacer sufrir a un ser que nos ama, tan fácil, que ni siquiera puede ser divertido.
Es verdad que cuando se pasan lo setenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.
Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor.
Escriba libros sólo si lo que va a decir en ellos usted nunca se lo confiaría a nadie.
Escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso.