El aconsejar es un oficio tan común que lo usan muchos y lo saben hacer muy pocos.
El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del momento requiera.
El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.
El arte es como un naranjo, que precisa un suelo y un clima adecuado para florecer y dar fruto.