Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.
Si yo no hubiera sido, el alma mía repartida pondría en cada cosa una chispa de amor...
Siempre es incompresible para un hombre ver como una mujer rechaza una oferta de matrimonio.
Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Siempre vives, alma mía, en mis recuerdos de amor, como el perfume en la flor.
Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas, entre alma y piel clavadas contra el viento!).