Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Para vivir existen tres métodos: mendigar, robar o realizar algo.
Para vivir sólo es preciso ser un animal o un dios -dice Aristóteles. Falta el tercer caso: hay que ser ambas cosas: un filósofo.
Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones.
Pensad que hasta para ser dichoso hay que acostumbrase.
Pensamos que los meteoritos viven poco. Para nosotros ellos nacen en el momento que empiezan a quemarse.
Pensándolo bien no hay otra solución para el progreso del hombre que un honesto día de trabajo, las decisiones tomadas diariamente, las expresiones generosas y las buenas acciones del día.
Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción.
Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura.
Pensar dos veces ya es bastante.
Pensar en viejo me abruma y, sin embargo, pensar en joven, en sano y arrogante joven, me parece tan insípido...
Pensar es como vivir dos veces.
Pensar es decir no. Reflexionar es negar aquello que creemos.
Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Pensar es moverse en el infinito.
Pensar es prever.
Pensar es sólo distraerse de la realidad
Pensar, sin aprender, es cansador y peligroso. Aprender, sin pensar, es vano.
Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar.
Pero para esta época, 1836 a 1839, yo había comenzado a ver, gradualmente, que el viejo testamento, desde su manifiesta falsa historia del mundo, con su torre de babel, el arcoiris de señal, etc. , etc. , y desde atribuirle a dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era más de confiar que los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro.
Pero para que el que se defiende haga también la guerra, debe asestar golpes, es decir dedicarse a la ofensiva. Así la guerra defensiva comprende actos ofensivos que forman parte de una defensiva de un orden más o menos elevado.
Pies, para que los quiero si tengo alas para volar.
Planear: preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental.
Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrase del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.