Marilyn era un absoluto genio como actriz cómica, con un sentido extraordinario para los diálogos cómicos. Tenía ese don. Nunca después he vuelto a encontrar una actriz así.
Más hermosa que todas las mujeres posibles (y esto basta para definirla).
Mas precisamente para el héroe lo bello es lo más difícil. Inaccesible es la belleza a todas las voluntades impetuosas.
Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
Mayor es el peligro cuando mayor es el temor.
Me atrevo a afirmar que no hay erotismo autentico sin el arte de la ambigüedad; cuando la ambigüedad es poderosa, más viva es la excitación.
Me atrevo a cambiar la frase de voltaire para decir que, preferiblemente, si dios realmente existiera, sería necesario abolirlo.
Me convertí en un niño delante de una muñeca que cierra los ojos cuando se la acuesta.
Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría.
Me encanta el poder. Pero lo amo como a un artista. Me encanta como el músico ama a su violín, para extraer de él sus sonidos, acordes y armonías.
Me gusta extraviarme a mí mismo a través de otras mentes. Cuando no estoy pensando, estoy leyendo. Soy incapaz de sentarme y ponerme a pensar. Los libros piensan por mí.
Me gusta la gente que se niega a hablar hasta que está preparada para hablar.
Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo.
Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!.
Me he dedicado a investigarla vida y no sé por qué ni para qué.
Me he quedado con mi alma para pensar solo en ti.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Media noche de escarcha. Para dormir me cubro con la manga del espantapájaros Un día de tranquila alegría.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Mi amor, dices que no hay amor a menos que dure para siempre. Tonterías, hay episodios mucho mejores que la obra entera.
Mi casa se puebla de arlequines cuando hay ruido de besos en el aire.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida.
Mi memoria es magnífica para olvidar.