Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna.
Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.
Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien sí lo cree.
Como todos los jóvenes arranqué para ser un genio, pero afortunadamente la risa intervino.
Confesamos nuestros pequeños defectos para persuadirnos de que no tenemos otros mayores.