Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer.
Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay sólo tres cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura.
Hay una sola mujer en el mundo. Una mujer, con muchos rostros.
He comprendido que la verdadera fe está en donde está el hombre y el amor. Viene de la mujer en su abnegada maternidad y vuelve a ella en sus hijos, desciende con el regalo del que da y se abre en el corazón del que acepta.
He tratado de buscar el sentido de estas dos palabras, comunicación y compromiso, porque lo creo fundamental para el esclarecimiento de la situación.
He venido a quererte, a que me digas tus palabras de mar y de palmeras.
Heredar las palabras es heredar las ideas.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La amabilidad en palabras crea confianza. La amabilidad en el pensamiento crea profundidad. La amabilidad en dar crea amor.
La amistad del hombre es con frecuencia un apoyo; la de la mujer es siempre un consuelo.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
La causa de la mujer es la del hombre; los dos se levantan o sucumben juntos.
La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras mayores.
La diferencia de la infidelidad en los dos sexo es tan real que una mujer apasionada puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre.
La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión.
La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer.
La fuerza hidráulica más poderosa del universo, es la lágrima de una mujer.
La imaginación de una mujer es excesivamente rápida. En un momento salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio.
La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre.
La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.