Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que le dicen.
Una mujer y un vaso de vino curan todo mal, y el que no bebe y no besa, está peor que muerto.
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.
Y de nuevo voy cogiendo brazados de palabras entre la hierba fresca y bajo el cielo.
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer un hombre enloquecido besará una mujer
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre que besa a una mujer