No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.
No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
No te fies de las palabras: En esta vida encontrarás a muchas personas que viven mal y hablan bien.
Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.
Nunca subestimes el poder de las palabras para aliviar y reconciliar las relaciones.
Pájaros con muchas plumas no se pueden mantener; los escribanos con una mantienen moza y mujer.