Que yo también comparto los mismos miedos, también busco una cinta para atar el tiempo. También arrastro conmigo una cadena de sueños.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.
Quién dijo que la melancolía es elegante? Quitaros esa máscara de tristeza, siempre hay motivo para cantar, para alabar al santísimo misterio, no seamos cobardes, corramos a decírselo a quien sea, siempre hay alguien que amamos y nos ama.
Quien es observador lleva un maestro consigo.
Quien lleve a su infancia consigo, permanecerá joven para siempre.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Quien quiera vivir en paz, que esté preparado para pelear.
Quien se controla a sí mismo y por el bien, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás hombres.
Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás.
Quien tiene la íntima substancia, también tiene las palabras; quien tiene palabras, no siempre tiene también la íntima substancia.
Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.
Quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y un tirano y le declaro mi enemigo.
Quiero encontrar para la mujer el equivalente del traje masculino.
Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros.
Quisiera tener un rizo de tu oscura cabellera, para gastarme los ojos en sólo mirar sus hebras.
Quisiera vivir para estudiar, no estudiar para vivir.
Quisiera yo que siquiera al final el arduo camino fuera para bien o para mal, árbol no de ciencia artera, sí, pecado original.
Quizá, el camino más directo para conquistar la fama sea el afirmar con seguridad y pertinencia y, por cuantos modos sea posible, el haberla conquistado.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos.
Ruego constantemente a Dios para que nazca sobre esta tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, encendido en la piedad divina, capaz de librarnos de nuestros horrendos pecados contra los animales, salvar las vidas de criaturas inocentes.
Saber para prever, a fin de poder.
Se advierte: Las Autoridades Sanitarias pueden ser perjudiciales para la salud.
Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos.
Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.
Sé fuerte cual pantera para hacer su deseo, ágil como corzo, valiente cual león.