La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero.
La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.
La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.
La verdad, en materia religiosa, es simplemente la opinión que ha sobrevivido.
La verdadera explicacion de este mundo, sea cual fuere la del otro, es el amor, no la filosofia alemana.
La vida es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos.
La vida es una cosa demasiado importante para hablar de ella seriamente.
Las desgracias que podemos soportar vienen del exterior; son accidentes. Pero sufrir por nuestras propias faltas. . . Es ahí donde reside el tormento de la vida.
Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tiene tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás. . . !.
Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen, nada que decir, pero lo dicen deliciosamente.
Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces sí.
Las tragedias de los otros son siempre de una banalidad exasperante.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas.
Lo único que se conseguirá diciendo siempre la verdad es ser siempre descubierto.
Logro resistirlo todo, salvo la tentación.
Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.
Los hombre jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, e insoportablemente presumidos cuando no lo son.
Los ideales son peligrosos. La realidad hiere, pero es mejor.
Los ingleses tienen el milagroso poder de convertir el vino en agua.
Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza.
Los músicos siempre quieren que uno sea completamente mudo en el preciso momento en que uno desea ser completamente sordo.
Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.