Aquello que sale del corazón, lleva el matiz y el calor de su lugar de origen.
El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Un libro puede ser agradable con muchas imperfecciones y enojosísimos sin un defecto.