Cada uno de nosotros está siempre trabajando con el niño de tres años que todos llevamos dentro. Lamentablemente, nos pasamos la mayor parte del tiempo gritándole, y después nos preguntamos por qué será que nuestra vida no funciona.
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada vida ha de tener sus espacios huecos que el ideal ha de rellenar.
Camino caluroso sobre esa piedra descansan todos.
Canto, pues a tocar este otro punto; y con ritmo más llano todavía: que nos incumbe a todos este asunto.
Carpe Diem (aprovecha el día presente). Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.
Casarse con una determinada persona es, si se acierta, el fundamento de una vida feliz.
Casi siempre lo mejor de la vida conciste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Quiero decir pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la consciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista.
Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.
Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.
Casi todos los hombres ganan al ser conocidos.
Casi todos los médicos tienen sus enfermedades favoritas.
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Cerezos en flor y recuerdos de seres queridos. Todos tan lejos de aquí.
Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
Como todos los jóvenes arranqué para ser un genio, pero afortunadamente la risa intervino.
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
Complace a todos y no complacerás a nadie.
Con facilidad se adquiere lo preciso para la vida.
Con la música, la vida tiene más sentido.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta el rostro que les ha dado la vida y con sesenta el que se merecen.