Los mayores momentos de la vida vienen por sí solos. No tiene sentido esperarlos.
Los niños iluminan el hogar. ¡Cómo no iluminarlo, si dejan las luces prendidas en todos lados!.
Los pequeños actos que se ejecutan son mejores que todos aquellos grandes que se planean.
Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
Los sueños pueden ser realidades. Son lo que nos guía por la vida hacia una gran felicidad.
Los únicos ideales que vale la pena tener son los que puedes aplicar a la vida diaria. Y al mundo.