Al que reparte y comparte, le toca la mejor parte.
El matrimonio es un viaje con rumbo desconocido, en el que los integrantes deben compartir no sólo aquéllo que cada uno ignora del otro, sino también lo que desconocen de sí mismos.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
No creo en la llamada de la sangre. La sangre no hace hermanos ni hijos. Conozco hermanos de sangre y padres e hijos que no se hablan o no se respetan.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Sólo los necios se encuentran satisfechos y confiados con la calidad de su trabajo.
Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, iras sin ser llamado.
A casa vieja puertas nuevas.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Al buen día, mételo en casa.
Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia.
Al comprar una casa, piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Amar: cambiar de casa el alma.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Cada casa es un mundo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.