Mi amor por ti es mucho más que amor, es algo que se amasa día a día, es proyectar tu sombra junto a mí, hacer con ellas una sola vida.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Mi amor, dices que no hay amor a menos que dure para siempre. Tonterías, hay episodios mucho mejores que la obra entera.
Mi amor, mi amor... en la palma de mi mano agraces bayas.
Mi amor... mi fe... instilarán en tu pecho una calma preternatural. Descansarás por el cuidado... te pondrás mejor... y si no, Helen, si murieras.... entonces al menos aferraría yo tu mano querida en la muerte, y gustosamente... oh, alegremente, descendería contigo a la noche de la tumba.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.
Miradas todas del amor, instantes divinos, moristeis prematuramente.
Mis antecesores, en seis años, no nombraron nunca a un obrero en nada, y ahora quieren hacer creer a los trabajadores que las empresas deben ser de su propiedad. Les dicen que ellos deben ser dueños del cobre, del carbón, del salitre. ¡cómo andaría el país!.
Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.
Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.
Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.
Muchas palabras nunca indican sabiduría.
Mucho amor germina en la casualidad; tened siempre dispuesto el anzuelo, y en el sitio que menos lo esperáis encontraréis pesca.
Muere mucha más gente de enfermedades venéreas que de amor.
Muere un amor en mitad de la esperanza y un silencio sepulta su cadáver de pájaro
Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor.
Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura no saben amar.
Nada hay, para el amor, como la tierra; ignoro si existe mejor sitio.
Nada más santo en esta vida nuestra que la primera revelación del amor, el palpitar primero de sus alas de seda.
Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.
Nadie imagina cuánto ingenio se requiere para no parecer nunca ridículo.
Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.