La grandeza y el amor son como los perfumes; los que los llevan apenas los sienten.
La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
La más verdadera forma de amor es cómo te comportas con otra persona, no lo que sientes por ella.
La mejor receta para la novela policiaca: el detective no debe saber nunca más que el lector.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.