El cristianismo ha hecho mucho por el amor convirtiéndolo en pecado.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.
El día nunca retrocede de nuevo.
El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.
El dinero es algo muy singular. Le da al hombre tanta alegría como el amor y tanta angustia como la muerte.
El dinero y el amor, son dos cosas que no se pueden ocultar.
El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere.
El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.
El erotismo es cuando la imaginación hace el amor con el cuerpo.
El escritor es un hombre sorprendido. El amor es motivo de sorpresa y el humor, un pararrayos vital.
El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.
El factor más importante y universal como causa del estrés y enfermedades es la carencia de amor.
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.
El gato podría ser el mejor amigo del hombre, pero nunca se dignaría admitirlo.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El hecho de que el amor exija una posesi6n exclusiva lo sitúa a por debajo de la amistad; en esta es posible tener varios buenos amigos, los cuales, a su vez, pueden llegar a hacerse amigos entre si.
El hombre crece, florece y se renueva constantemente en el amor, o muere.
El hombre es libre, tiene que ser libre. Su primera virtud, su gran hermosura, su gran amor es la libertad.
El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.
El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.
El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.
El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.
El hombre puede expulsar a la compasión de su corazón, pero Dios nunca lo hará.
El hombre que ha de mendigar amor es el más miserable de todos los mendigos.