El pesimismo es un juego seguro. Así no puedes perder nunca, solo puedes ganar. Es el único punto de vista desde el que nunca te sentirás decepcionado.
El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
El poder nunca es estable cuando es ilimitado.
El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.
El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.
El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El que de buena voluntad recibió algún beneficio, pagó la primera parte de su obligación.
El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que no cree en la magia nunca la encontrará.
El que nunca fue cosa y después cosa lo hacen, cuando se pone a hacer cosas, ¡Dios mío que cosas hace!
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho.
El rico nunca está satisfecho.
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
El secreto de la dicha reside más bien en darla que en esperarla.
El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
El sol era un melón, la tarde una sandía y la vida, la vida una pura gana de morder y morder manzanas.
El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia.
El tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la paz. La vida pasa a ser una tarde de domingo, sin pedirnos cosas importantes y sin exigirnos más de lo que queremos dar. Pero, en verdad, en lo íntimo de nuestro corazón, sabemos que lo que ocurrió fué que renunciamos a luchar por nuestros sueños.