Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
Un hombre que ríe nunca será peligroso.
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.
Un poco de rebelión de vez en cuando es buena cosa.
Un príncipe. . . Jamás predica otra cosa que concordia y buena fe; y es enemigo acérrimo de ambas, ya que, si las hubiese observado, habría perdido más de una vez la fama y las tierras.
Un ratón nunca confía su vida a un único agujero.
Un sensato puede amar como un loco, pero nunca como un necio.
Un tonto nunca se repone de un éxito.
Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.
Una buena acción es la mejor oración.
Una buena capa todo lo tapa.
Una buena causa no hace que la guerra sea justa.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una buena Constitución es infinitamente mejor que el mejor déspota.
Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores.
Una buena forma como podemos valuar nuestro desempeño en este mundo es preguntándonos qué tanto estamos siendo para los demás un beneficio.
Una buena fotografía se obtiene sabiendo dónde pararse.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.
Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
Una cosa buena que tiene la música, es que cuando llega, te olvidas de los problemas.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.
Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos.
Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde.