Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.
Ves cosas y dices ¿por qué? pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?.
Y de veras que nunca sabes lo pomposo que va a resultar algo hasta que lo ves impreso.
Y yo, ciego y mortal, hacia tu carne, hacia las soledades de tu pecho pongo mi corazón y escucho.