La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.
La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto.
La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces.