Yo creo que llevo unos veinte años odiando y amando la televisión. Las épocas de nuestra vida se pueden fijar en el recuerdo en función de la programación.
¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimento!
¡cuantos desfiguros causa la vanidad!.
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
¿Cuánto de nuestras vidas podríamos disfrutar si acariciamos nuestra vida en vez de nuestras baratijas?.
¿Llegamos a disipar o a disminuir nuestra angustia? Lo cierto es que no podríamos suprimirla puesto que nosotros mismos somos angustia.
¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos?
¿qué es un poema sino una peligrosa manera de autoconocernos? es la parte más profunda de nuestra autobiografía.