O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y... y usted una aventura
Pasa tu zamba por la noche oscura, y el eco de tu voz en la llanura sigue buscando luz y primavera.
Pues estaba acostumbrado a caminar en la noche y le gustaba mirarle a la cara a todo lo dormido.
Que amante y loca una noche yo la pudiera abrazar y mañana sea de piedra imposible de ablandar.
Te abrazaré de noche, al anhelado crepúsculo, y mi dulzura será el fruto de tus labios.