Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: Acá y acullá mueve, y da jaque mate y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja.
Todo está dicho ya pero las cosas, cada vez que son sinceras son nuevas.
Todo está dicho, pero como nadie escucha...
Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Todo lo creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo.
Todo lo que se desarrolla comienza por ser pequeño. Es al alimentarse gradualmente como, con constantes progresos, llega a hacerse grande.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.
Todo lo que vemos desfilar ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos, no es sino un sueño dentro de otro sueño.
Todos nosotros somos cobayas en el laboratorio de dios. La humanidad es simplemente un trabajo en progreso.
Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más.
Todos somos ángeles con una sola ala, debemos abrazarnos si queremos volar.
Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá.
Todos somos capitanes y la diferencia está sólo en el barco en que vamos sobre las aguas del mar.
Todos somos culpables, pero si hubiera que repartir responsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes.
Todos somos diferentes, no juzgues, en vez de eso, comprende.
Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos.
Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla.
Todos somos iguales ante la ley... y me siento honrado de haber nacido plebeyo y voy a morir siendo plebeyo.
Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?.
Todos somos viajeros en el yermo de este mundo, y lo mejor que podemos encontrar en nuestro recorrido es un amigo honesto.
Toma las cosas por el lado bueno.
Trabajamos siempre para dar forma a nuestra vida, pero copiando sin querer, como un dibujo, los rasgos de la persona que somos y no los de aquélla que nos agradaría ser.
Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.
Trabajar en filosofía -como trabajar en arquitectura, en muchos sentidos- es en realidad un trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia interpretación. Sobre el propio modo de ver las cosas -y lo que uno espera de ellas-.