Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida, que es como un ángel expulsado perpetuamente.
Prefiero que me incineren a que me sepulten y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer.
Que el aliento vital te vuelva tierno y fresco como tierno y fresco es un niño recién nacido.
Querer las mismas cosas y no querer las mismas cosas, esa, en el fondo, es la verdadera amistad.
Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.
Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.